En todos los males siempre hay algo bueno, y que una gran pena, a pesar de lo que digan, es un gran reposo.
¿Es el arrepentimiento tan intenso como la ofensa?
He nacido en un siglo impío y tengo mucho que expiar. Pobre hiijo de Dios olvidado, no me han enseñado a amarte.
* Del libro Confesiones de un hijo del siglo, de Alfred de Musset